terça-feira, 30 de julho de 2013

Fin de los “generales siempre triunfantes”



La guerra coreana (junio de 1950-julio de 1953) fue para Estados Unidos de América que se jactaba de su “supremacía” en el mundo, la primera pérdida en su historia. Durante la contienda los generales militares estadounidenses que se vanagloriaban de ser “siempre triunfadores” no pudieron evadir del trágico destino.

Dean capturado
Se trata del jefe de la 24ª división estadounidense renombrada por haber puesto fuera del combate, herido y prendido a 30 mil militares hitlerianos en Alemania y Austria y derrotado a las huestes japonesas en Filipinas, para entrar a Manila, durante la Segunda Guerra Mundial, y que se había involucrado antes que nadie en la guerra coreana.
Con miras a detener el avance hacia el sur del Ejército Popular de Corea y asegurar el emplazamiento de la fuerza principal de su división, envió a la línea de Osan, al jefe del comando especial Smith como vanguardia, que tan pronto como se chocó con el Ejército Popular, fue derrotado por completo. Al conocerlo, cacareó: “Esta es una vergüenza del gran imperio estadounidense”, “En Taejon mostraré ejemplo y ganaré la confianza”.
Pero la 24ª división caída en el sagaz método de combate de las unidades combinadas del Ejército Popular, fue sitiada y aniquilada por completo en Taejon.
Dean que huía en uniforme de soldado, se hizo prisionero.
Es que él, que durante la Segunda Guerra Mundial cuando fungió como jefe de la división había dicho que “para el militar lo más ignominioso es caer prisionero”, tuvo trágico destino.

Smith, “general de las tumbas”
Se trata del jefe de la primera división marina estadounidense, “flor de la fuerza marina”, participó en la guerra coreana y que durante la temporal retirada estratégica del EPC, invadió hasta en la zona del lago Jangjin en el norte de Corea.
Sus subalternos caídos en el asedio del EPC, murieron en masa. Atemorizado, Smith hizo abrir a explosión la tierra helada para enterrar a los gravemente heridos y los cadáveres reunidos.
La división perdió a más de 12 mil guerreros. Sobre la nave que llevaba a bordo a un reducido número de sobrevivientes, afirmó: “El comandante, dejando tal como están tantos restos, abandona el lugar, suceso nunca conocido en la historia de la fuerza marina de 175 años.”
Se le puso el sobrenombre “general de las tumbas”.

Walker fue al otro mundo
Walker, el famoso por el desembarco en Normandía y la entrada hasta en Austria, durante la Segunda Guerra Mundial, en la guerra coreana como el comandante del 8 ejercito norteamericano dirigió todas las operaciones de las “fuerzas armadas de la ONU” en la tierra.
“Guerreros de las tropas de la ONU, que no se tiemblen de manos aunque tengan por delante niños o viejos. Mátadlos. De esta manera salvarán a sí mismos de la derrota y cumplirán con su responsabilidad como militares de las tropas de la ONU”, ordenó, logrando asesinar a un sinnúmero de los coreanos inocentes en el área temporalmente ocupada.
Fanfarroneó que antes de la Navidad llevaría el frente hasta la frontera septentrional de Corea, pero la fuerza principal (190 mil efectivos) del 8 ejército fue derrotada por el EPC.
Walker que escoltado de tanque pesado se huía, dio el pellejo junto con más de 80 oficiales estadounidenses por las unidades del segundo frente del EPC.

MacArthur destituido
Se trata del comandante de las tropas estadounidenses en el Extremo Oriente y de las “tropas de la ONU” desde el inicio de la guerra coreana.
Movilizó todas las armas y equipos bélicos de último tipo explotados hasta entonces en Estados Unidos de América y las divisiones de la mayor combatividad. Lanzó la “ofensiva generad de Navidad” y otras similares y se valió exhaustivamente de las experiencias adquiridas en varios decenios de la guerra para finalizar en corto tiempo la guerra coreana, pero no pudo detener de ninguna manera el contraataque del EPC.
EE.UU. juzgó que aunque confiándose en él, continuara la guerra, sufriría sólo la mayor derrota y lo destituyó en abril de 1951, a menos de un año del desencadenamiento de la guerra.
Es que MacArthur, que se llamaba como héroe que representaba la guerra del Pacífico, fue destituido por la responsabilidad de la derrota en la guerra coreana.

Ridgeway expulsado
Se trata del sucesor a MacArthur degradado y que tempranamente estaba conocido en el círculo militar estadounidense como oficial con férrea voluntad y capacidad de mando y persona muy ambicioso que si fuera para el arribismo y la notoriedad, no se temía ni a morir.
Vestido de campaña y con la granada de mano colgada del cuello, acudió en el frente y para virar el curso de la guerra, se valió de todos los medios y métodos. Propuso a la parte coreana sostener negociaciones para el armisticio, pero de espalda, lanzó con frenesí ofensivas estival y otoñal y otras similares.
Pero, cada vez se le salió el tiro por la culata. Solo en la ofensiva otoñal perdió a más de 147 mil efectivos, 279 tanques y carros blindados, 961 aviones y muchos otros equipamientos técnicos de combate. Usó hasta armas bacteriológicas y químicas —por lo que ganó la deshonra de ser “general peste” y “general cólera” —, pero se dio el mismo resultado.
A un año fue depuesto.

Clark en llanto
Se trata del sucesor a Ridgeway, a quien EE.UU. depositó gran esperanza, porque en la Segunda Guerra Mundial logró capitular a las tropas alemanas estacionadas en Italia y el ejército de ésta.
Apenas fue nombrado como comandante de las “tropas de la ONU”, declaró que “haría desaparecer por completo de mapa 78 ciudades de Corea del Norte” y desplegó “operaciones de arrasamiento” consistentes en bombardear a troche y moche para destruirlo todo, quemarlo todo y matarlo todo. Como el último juego de azar lanzó una ofensiva nueva, pero fracasó por completo en su intento de manifestar el poderío de las “tropas de la ONU” y lograr un “honroso cese al fuego”.
No pudo menos de poner firma en el Acuerdo de Armisticio de Corea que era para EE.UU. el acta de capitulación.
Su madre que lo había acogido en el aeropuerto, dijo:
“Por su cara en la que no se veía ni el brío ni la dignidad, corrían solo dos chorros de lágrimas.”

quarta-feira, 24 de julho de 2013

Crónica de actividades revolucionarias del Presidente - Kim Il Sung por la victoria en Guerra de Liberación de la Patria




En los encarnizados días de guerra, el Presidente Kim Il Sung visitó más de un millar de unidades recorriendo un trayecto de más de 51 mil 200 ries (10 ries equivalen a 4 kilómetros).
Compartiendo las buenas y las malas con los oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea y los habitantes, condujo a la victoria la Guerra de Liberación de la Patria con su extraordinaria perspicacia militar, estrategias y tácticas y gran confianza y amor.
La guerra de 3 años, desatada por el imperio yanqui, fue la confrontación político-militar entre la República Popular Democrática de Corea, que no llevaba entonces ni 2 años de fundación, y Estados Unidos, ufano de su historia de agresión de ciento y decenas de años y de su superioridad numérico-técnica, los mercenarios de 15 países satélites, los títeres surcoreanos y los militaristas japoneses.
El 25 de junio del 1950, los agresores yanquis invadieron de manera sorpresiva a la RPDC.
Ese mismo día, el Presidente Kim Il Sung presentó la orientación estratégica de la primera etapa de guerra de frustrar tajantemente la invasión armada y pasar al contraataque inmediato. Al día siguiente, pronunció su histórico discurso radial llamando a todo el partido, ejército y pueblo a movilizarse en la sagrada batalla para barrer del territorio nacional a los imperialistas norteamericanos y sus lacayos.
La inspección a Seúl, realizada varias veces por él desde el 15 de julio hasta el 14 de agosto del 39 (1950) de la Era Juche, fue la trayectoria histórica que preparó la fase trascendental de la primera etapa de guerra.
A bordo de su modesto carro de campaña, llegó a mediados de julio a la comandancia del frente en Seúl cruzando el inseguro puente ferroviario del río Rimjin y presentó el proyecto estratégico sobre la operación de asedio de Taejon sin recuperarse de las fatigas acumuladas en el viaje.
A finales del mismo mes, volvió a emprender el camino al frente bajo la lluvia de bombas y balas.
Acudió hasta a Suanbo en la primera línea del frente y presentó ahí la orientación operacional de aniquilar a los enemigos, que se encontraban en Masan, Taegu, Yongchon y Phohang, al cruzar rápido el río Rakdong.
En agosto y septiembre, salió a Seúl y enseñó la clave para liberar cuanto antes todo el suelo surcoreano.
Gracias a su incansable y abnegada inspección, el EPC pudo crear el milagro de liberar más de 90% del territorio surcoreano y más de 92% de la población surcoreana en un mes y pico desde el inicio de guerra.
En septiembre del 1950, cambió bruscamente la situación del frente.
Con gran número de efectivos reforzados, los enemigos intentaron la desesperada "ofensiva general" en la línea del río Rakdong y realizaron la operación de desembarco de gran dimensión en la zona de Inchon. Percatándose de modo científico el cambio de las relaciones entre nuestras fuerzas y las enemigas y la situación del frente, el Presidente Kim Il Sung presentó a mediados de septiembre la orientación estratégica de segunda etapa de la guerra de asegurar la retirada temporal estratégica de las unidades principales del EPC retrasando al máximo a los enemigos y de formar el poderoso colectivo de contraataque.
Para superar la situación difícil, el Presidente fijó del 16 al 20 de octubre en el cantón de Okchon del distrito Maengsan (en aquel tiempo) el puesto de mando de la Comandancia Suprema, en que mandó el aseguramiento exitoso de la retirada e ideó el plan operacional de formar el segundo frente con las unidades combinadas del EPC.
Al analizar los preparativos de contraataque del EPC, los puntos débiles de los enemigos y las relaciones entre las fuerzas enemigas y las nuestras, presentó la orientación estratégica de la tercera etapa de la guerra y para llevarla a cabo hizo el camino de orientación sobre más de 310 unidades cuya distancia era más de 12 mil 800 ríes (10 ríes equivalen a 4 km).
Estando del 4 de noviembre al 18 de diciembre en Kosanjin (en aquel tiempo) abrió la fase de cambio de la guerra dirigiendo a la victoria la nueva operación de contraataque.
A finales de noviembre de 1950 el Presidente ordenó a las unidades pasar al decisivo contraataque en toda la extensión del frente.
Fue otra vez el día 28 al barrio Taeyu del distrito Tongchang, en que organizó y dirigió las operaciones para asediar y aniquilar al colectivo principal de los enemigos acantonados en los alrededores del río Chongchon y el lago Jangjin y en la región de Chongjin y Hamhung.
Las unidades combinadas del EPC y las del segundo frente frustraron la "ofensiva general de Navidad" de los enemigos y liberaron toda la región del Norte de Corea.
A mediados de diciembre, el Presidente convocó en el barrio de Yonphung de la ciudad de Kanggye el XXX pleno del Consejo de Ministros y dejó en Hyangha del distrito Janggang las imborrables huellas.
En el histórico informe y el discurso en resumen "La situación actual y las tareas inmediatas" pronunciados en el tercero pleno del Comité Central del PTC efectuado del 21 al 23 indicó las tareas programáticas para mantener la victoria lograda con las propias cuentas en el combate de contraataque, fortalecer el partido y elevar su papel.
Desde enero del 40 (1951) de la Era Juche trasladó la Comandancia Suprema a la comuna Konji (en aquel entonces), donde dirigió, hasta terminar la guerra, las importantes reuniones del partido, el ejército y el Estado en más de 200 ocasiones y condujo al ejército y el pueblo a la victoria visitando sin cesar el frente y la retaguardia.
A mediados de 1951 presentó la orientación estratégica de cuarta etapa de la guerra para tomar firmemente la iniciativa de la contienda y lograr la victoria final.
La trayectoria de más de 31 mil 600 ríes sobre más de 600 lugares de combate, fábricas y campos fue el camino largo que trajo la victoria final de la guerra.
Gracias a la sabia dirección del Presidente, a principios de noviembre de 1951 fue fracasada por completo la "ofensiva otoñal" de los enemigos. En junio de 1952 cuando los imperialistas yanquis trataban de lograr "negociaciones honorables" aumentando en gran escala sus fuerzas armadas detrás de la cortina de las negociaciones de armisticio, el Presidente volvió a dirigir sobre el terreno la provincia de Phyong-an del Norte para incrementar la combatividad del Ejército Popular de Corea y consolidar la retaguardia.
En otoño del mismo año, inspeccionó la comandancia del frente situada en la comuna de Sungap del distrito de Kumgang y la unidad combinada asentada en la comuna de Soksa del mismo distrito aclarando las orientaciones operacionales para frustrar la "ofensiva Kimhwa" de los enemigos usando los métodos de combate al estilo coreano.
En febrero de 1953, realizó sin parar una travesía por el monte Masik de la zona oriental, la cuesta Myongmun de la zona norte y otras montañas cubiertas de nieve para movilizar para la victoria final a los soldados de las unidades en la primera línea del frente y los obreros de las provincias de Jagang y Phyong-an del Sur.
A principios de mayo, acudió personalmente hasta al lugar de negociaciones de armisticio y enseñó ideas y remedios ingeniosos para obtener el acta de capitulación de la parte enemiga. Y dirigió 3 operaciones de fuerte contraataque que favorecerían la victoria decisiva.
El 27 de julio del 42 (1953) de la Era Juche, llegó por fin el momento en que los imperialistas yanquis, que se jactaban de la "supremacía" mundial, se arrodillaron ante el pueblo coreano y firmaron el acta de capitulación.
El Comandante de acero examinó finalmente y firmó el documento del Acuerdo de Armisticio desde el lugar de interés histórico-revolucionario Jonsung.
La victoria fulminante del pueblo coreano en la trienal y encarnizada Guerra de Liberación de la Patria fue gran triunfo de la destacada idea, estrategia y tácticas del Generalísimo Kim Il Sung y de su cálido amor por el pueblo.

segunda-feira, 15 de julho de 2013

27 de julio, 60 Aniversario de la victoria del pueblo coreano en la gran guerra de liberación de la Pátria






El día 27 de julio es el día de la victoria que el pueblo coreano derrotó a los agresores imperialista yanquis que se jactaban su “supremacia” en el mundo, 60 aniversario de la victoria en la guerra.

La pasada guerra de Corea (1950-1953) sirvió de un motivo que se ha hecho añicos por completo el “mito de la supremacía” norteamericana asombrando al mundo.

“Dentro de tres días”

Por la madrugada del 25 de junio de 1950, el imperio norteamericano encendió la mecha de la guerra contra la República Popular Democrática de Corea incitando al ejército títere surcoreano.

Al desatar la sorpresiva invasión armada, afirmó que “terminaría la contienda dentro de 72 horas (tres días)”. Parecía muy evidente el resultado del conflicto entre Estados Unidos, que, según decían, había logrado solo victorias en más de 110 guerras agresivas en su historia de unos 200 años, y la joven República que aun no cumplía dos años.

Pero se produjo un milagro.

Cumpliendo la orden del Presidente Kim Il Sung de pasar de inmediato a la contraofensiva decisiva a lo largo de toda la línea del frente para castigar sin piedad a los agresores, el Ejército Popular de Corea avanzó como olas furiosas hacia el Sur y el 28 de junio, por la mañana, conquistó la ciudad de Seúl.

Es que “dentro de tres días” se produjo el resultado completamente opuesto a la fanfarronería del imperio.

Hundimiento del “islote móvil”

A principios de julio de 1950, hubo un evento en el mar frente a Jumunjin, en la costa Este de Corea, donde se hizo añicos la superioridad militar-tecnológica de Norteamérica con el hundimiento de su crucero pesado “Baltimore” que se llamaba “islote móvil en el mar”, de 205 metros de largo y 17 mil 300 toneladas de agua desplazada, con1 700 tripulantes, 69 cañones de
diversos calibres y hasta los aviones.

La flotilla norteamericana dirigida por la nave capitán “Baltimore” y compuesta de un crucero ligero y un destructor se enfrentaba con los cuatro torpederos del Ejército Popular de Corea.

No hay ni un punto de comparación en la correlación de fuerzas. Los buques de la “flotilla sin rival”, despreciando a los torpederos iguales como unos puntos flotantes en el mar, intentaron atropellarlos. Pero no podían menos que caerse en la pasiva frente a la ágil táctica de atacar de cerca moviéndose y evadiéndose rápidamente por entre la lluvia de balas.

Acertado por dos torpedos, el “Baltimore” se inclinó a un lado y por el tercero se hundió partido en dos.

Al perder la nave capitán, el crucero ligero y el destructor se huyeron apresuradamente.

Fue un evento digno de ser registrado con letras mayúsculas en la crónica mundial de guerras.

Fin de la “división siempre victoriosa”

El “mito” de Estados Unidos se hizo añicos también en Taejon.

Una prueba es la pérdida de su División de Infantería 24, autodenominada como “división siempre victoriosa”.

Para salir de la pasividad de estar en fuga acosados por la fuerte contraofensiva del Ejército

Popular de Corea, los Estados Unidos y los títeres surcoreanos definieron la ciudad de Taejon como “capital provisional” e instalaron allí la “línea indestructible”, “última línea de defensa”, movilizando enorme cantidad de armamentos y efectivos con la mencionada división como grueso.

Pero, se enfrentaron a una táctica inimaginable, que llevó a la total ruina a la “división siempre victoriosa”.

Percatándose de la situación de que los enemigos concentraban los cinco sentidos solo al frente dejando indefensiva la región sureste, el Comandante Supremo Kim Il Sung ordenó a las unidades en el suroeste virar la dirección y formar un gran anillo de cerco, unas atacando la ciudad y otras dando rodeo rápido para cortar al enemigo la retirada.

El 20 de julio de 1950, las unidades del EPC iniciaron el ataque general y liberaron la ciudad de Taejon. Dean, jefe de la División de infantería 24, que trató de escapar disfrazado de uniforme de soldado, fue detenido por un militar raso coreano. Privada del estandarte y carro de mando, la “división siempre victoriosa” se quedó aniquilada por completo.

Un oficial norteamericano escribió en su memoria “Historia sobre la guerra coreana”: “Ellos (el Ejército Popular) aplicaron la táctica de atacar de frente a la tropa en defensa (División 24) para quitarle la libertad, obligarle la retirada y por otra parte cortarle la retirada por el método de rodeo e infiltración en la retaguardia. … táctica a la que no comprendieron los comandantes norteamericanos hasta el fin.”

El método de asedio aplicado por el EPC en la batalla de liberación de Taejon se ha definido como una asignatura obligatoria en las academias militares en Europa.

Oprobio de la “Superioridad aérea”

El “mito” de Norteamérica se ha hecho añicos también en el aire.

Atacados por las aeronaves propulsoras del EPC cayeron numerosos aviones modernos, entre otros el bombardero estratégico B-29, del que se enorgullecían los yanquis llamándolo “fortaleza aérea”.

El peligro no los perseguía solo en el aire sino también desde la tierra. En acato a la orden de su Comandante Supremo Kim Il Sung, los pertrechados con armas de tiro desplegaron el movimiento de cazadores de aviones.

Atemorizados, los pilotos pasaron del vuelo a ras de tierra e individual al vuelo a gran altura y en escuadrilla y se aumentaron fenómenos de negar la navegación.

Con el fin de la guerra, el imperio perdió más de 12 220 aviones.

Otras pruebas. Con la pérdida humana de 1 567 120 efectivos incluyendo a 405 490 norteamericanos y la pérdida material equivalente a casi 2,3 veces mayores que en la Guerra del Pacífico de cuatro años, Estados Unidos no podía menos que firmar el Acuerdo de Armisticio, que significaba el acta de capitulación.

George Catlett Marchall, que ocupaba los cargos de secretario de Estado y de Defensa, confesó: “El mito se ha hecho añicos.

El nuestro no era un país tan poderoso como pensaban otros.” Omar Bradley, entonces jefe de Estado Mayor Conjunto, reveló: “Francamente decir, la guerra coreana nos causó un gran desastre militar y resultó ser una contienda llevada a cabo en un lugar inadecuado, en un tiempo inoportuno y con un rival inconveniente.”

En resumidas cuentas, la pasada guerra coreana merece ser registrada con letras mayúsculas como un conflicto en que se hizo añicos el “mito de la supremacía” norteamericana y se manifestó la invencibilidad de Corea.

El Generalísimo Kim Jong Il, aplicando la política del Songun (priorizar los asuntos militares) fortaleció y desarrolló el Ejército Popular de Corea como el Ejército invencible, dotado medios ofensivos y defensivos.

Bajo la destacada dirección del Mariscal Kim Jong Un, Primer Secretario del Partido del Trabajo de Corea, Primer Presidente del Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, el Ejército y el pueblo de Corea harán brilllar para siempre la historia de la victoria de la guerra.

quinta-feira, 11 de julho de 2013

Kim Jong Un recorre nuevamente museo conmemorativo de victoria en guerra

Pyongyang, 11 de julio (ACNC) -- El Mariscal Kim Jong Un, Primer Secretario del Partido del Trabajo de Corea, Primer Presidente del Comité de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, recorrió el Museo Conmemorativo de la Victoria en la Guerra de Liberación de la Patria en vísperas de inauguración.
Gracias al gran propósito y enérgica guía del Mariscal quien continúa con brillantez la historia y la tradición de invencible victoria preparadas en el monte Paektu, el museo se ha levantado nuevamente a las alturas del siglo 21 y la zona periférica, inclusive el Monumento a la Victoria, se ha convertido en una base de educación general con motivo del 60º aniversario del triunfo en la pasada guerra coreana.
En su recorrido por varios lugares del museo, él hizo conocimiento detallado de los datos y objetos exhibidos.
Valoró altamente el hecho de que los constructores militares demostraron el ímpetu combativo del heroico Ejército Popular de Corea, que no conoce las imposibilidades, al cumplir magníficamente la misión asumida.
Diciendo que piensa organizar con solemnidad la ceremonia inaugural del museo, lo calificó de tesoro nacional, escenario de confrontación antiyanqui e importante base de educación antiyanqui.
Afirmó que la transformación del museo y sus alrededores contribuirá al aprendizaje profundo de la autóctona idea militar, la revolucionaria antiimperialista y el destacado arte de mando del Presidente y a la educación de todos los militares y habitantes orientada a hacerles continuar el noble espíritu de lucha de los mártires.
Resaltó la necesidad de preparar bien la inauguración para manifestar en esa ocasión a todo el mundo la invariable voluntad de la Corea del Songun de alcanzar siempre victorias continuando la tradición invicta hecha por las generaciones anteriores.
Acompañaron al Mariscal en esta ocasión Pak Pong Ju, Choe Ryong Hae, Kim Ki Nam, Choe Thae Bok, Kim Yong Il, Kim Yang Gon, Kim Phyong Hae, Kwak Pom Gi, Mun Kyong Dok, Han Kwang Sang, Ri Jae Il, Pak Thae Song y Jo Kyong Chol.

quarta-feira, 10 de julho de 2013

Combate de liberación de Taejon



Se trata de una de muchas gestas militares hechas en la pasada guerra coreana (1950-1953) en la que la joven República Popular Democrática de Corea hizo añicos el mito de la “supremacía” de EE.UU., portentoso modelo del sitio moderno, que llama la profunda atención de los expertos militares del mundo.
La parte estadounidense-surcoreana, apenas desató el 25 de junio de 1950 la contienda, se enfrentó a la poderosa contraofensiva del Ejército Popular de Corea, se vio obligada a retirar hacia el sur, definió Taejon como su “capital provisional” y formó aquí la línea de defensa inexpugnable” para frenar definitivamente la mencionada ofensiva.
EE.UU. envió para Taejon todos los huestes de su división de infantería 24 y los restantes surcoreanos, así como dos divisiones como refuerzo, para mantener a todo trance la línea de Taejon y conseguir una ocasión para pasar de la retirada a la contraofensiva. Una colosal cantidad de efectivos, armas y equipos técnicos de combate de parte estadounidense afluyeron a la zona de Taejon.
En cuanto a la batalla que se librara en esta zona, los medios informativos y de prensa del mundo se apresuraron a conjeturar y juzgar a su manera. Los medios de prensa occidentales comentaron que de la parte sudcoreana el despliegue de la fuerza principal del octavo ejército estadounidense iba a terminar y la primera etapa de la guerra, a finalizarse y a la par de esto el ejército norcoreano perdió la oportunidad para obtener la victoria.
En eso la realización de la operación de liberación de Taejon del EPC pasó algo imprevisto.
Las unidades combinadas en la ruta principal avanzaban hacia Taejon según el plan de operaciones, pero otra que tenía misión de llegar al sureste de Taejon para cercar este, se encontró en la línea de Chongju con pertinaz resistencia de los enemigos superiores en número no pudiendo acelerar la velocidad de avance.
El éxito en el sitio depende de la celeridad con la que se hace este y el grado de perfeccionamiento de lo mismo. Si se dejara tal como era el estado, el sureste de Taejon estaría desocupado y si se permitiera esto, la división de infantería motorizada 1 y la de infantería 25 estadounidenses llegarían a Taejon, uniéndose con sus cómplices del lugar.
De quién ganaba primero el tiempo dependía el destino de la operación.
Los ambos beligerantes se empeñaron cuanto podían en ganar tiempo partiendo respectivamente de la posición de ataque y de la de defensa. Las reflexiones de los expertos en operaciones de ambas partes se enfocaron en la línea Chongju, donde las tropas estadounidenses resistieron a muerte al ejército norcoreano para detener de continuo su avance y este último para pasarla cuanto antes.
En eso, Kim Il Sung, el entonces Comandante Supremo del EPC, con miras a arreglar la situación de la guerra e impulsar tal como planeaba la operación de liberación de Taejon, acudió en la comandancia del frente y convocó la reunión de operaciones, donde advirtió no solo tratar de romper la defensa enemiga en la línea de Chongju sino enviar con rapidez a la unidad que había avanzado hasta Ronsan, en el suroeste de Taejon, descuidado por todos, al sureste de Taejon para cercar este, algo más práctico que se ajustaba con la topografía de Corea que tiene muchos montes y limitada la carretera, y original que nadie podía pensar.
La historia de la guerra mundial enseñaba que el asedio de la gran unidad combinada se realizaba generalmente con el método de que las tropas que atacan por frente y otras que por ambos flancos, se unen en un punto y de formar frentes en el interior y exterior del sitio. Pero, para esto se necesitaban varias carreteras y más fuerzas de ataque. Por tanto, el existente método de asedio no se concordaba con la realidad concreta de Norcorea con muchos montes y muy limitada la carretera y que combatía al enemigo superior en número y en lo técnico.
La advertencia de Kim Il Sung hizo posible rodear sigilosamente al enemigo por los flancos y la retaguardia llevándose armamentos ligeros y cómodos y yendo por las estribaciones, cortarle la retirada, cercarlo sin ser restringido por la carretera y la falta de las fuerzas o de equipamientos y propinarle improvisados golpes por flancos y detrás, desintegrándolo con más facilidad y prontitud.
En acato a su propósito, los guerreros de una unidad combinada del EPC que estaba en la línea de Ronsan, llevándose a cuestas cada uno impedimentas de 20 a 30 kilogramos y traspasando escabrosos montes cubrieron en una noche la distancia de 40 kilómetros y cortaron el camino de retiro del enemigo en Taejon, que no lo sabía.
Por fin, el 20 de julio de 1950, a las 5, Kim Il Sung dictó orden de ataque general a la ciudad de Taejon.
Los invasores estadounidenses y surcoreanos metidos en un callejón sin salida como la rata en la tinaja, murieron en masa. Dean, jefe de división estadounidense 24, que vergonzosamente puesto de uniforme de soldado, se ponía en fuga, cayó en mano de un soldado norcoreano.
En Taejon el ejército norcoreano dio baja, puso fuera de combate y capturó a 24 mil 228 enemigos y destruyó y arrebató, más de 1 000 camiones, más de 150 cañones de varios calibres, 49 tanques y más de 20 mil armas de tiro de varios tipos. La división de infantería estadounidense 24 y las huestes surcoreanas que defendían Taejon fueron demolidas por completo.
He aquí una queja de la autoridad militar estadounidense de aquel tiempo:
Ellos (huestes norcoreanas), recurrieron a la táctica de atacar por frente a los de defensa, impedirles el libre movimiento e imponerles que se retiraran, de un lado y del otro, avanzar hacia la retaguardia de los adversarios con el método de dar rodeo o penetrarse y cortarle la retirada… Se trata de una táctica que los comandantes estadounidenses no comprendieron hasta cuando ello era innecesario.

segunda-feira, 1 de julho de 2013

Kim Il Sung, abanderado de la lucha por la independencia



El Presidente Kim Il Sung, fundador de la Corea socialista falleció el 8 de julio
de 1994, pero sigue siendo objeto de elogio.


El Presidente Kim Il Sung realizó imperecederas hazañas para la época y la historia enarbolando la bandera de la independencia.
Con menos de 15 años de edad se incorporó a la lucha por la patria y el pueblo. En sus primeros años de la revolución concibió la idea Juche, según la cual las masas populares son dueñas del proceso revolucionario y constructivo y lo impulsan, es decir son dueñas de su propio destino y lo forjan con sus propios esfuerzos.
Esa doctrina puso la revolución coreana en su justa órbita que conduce a la independencia.
Cuando se libraba la lucha armada para sacar a Corea de la ocupación militar japonesa educó a los guerrilleros en el espíritu de no esperar ayudas extranjeras y producir armas y municiones con sus propias manos para combatir a los agresores japoneses.
Los guerrilleros coreanos, bajo el lema de liberar el país con sus propias fuerzas, alcanzaron su objetivo tras una cruenta lucha de 15 años.
Después de la liberación nacional, Kim Il Sung optó por una democracia apropiada para Corea y se opuso a imitar modelos de otros países. También luchó sin descanso por lograr la reunificación del país separado por fuerzas extranjeras.
Durante la Guerra de Corea (1950-1953) contra la agresión armada estadounidense ideó muchos métodos de combate originales, entre ellos los de instalar cañones de tiro directo sobre cimas y abrir túneles en montes como fortificaciones, los cuales permitieron que los combatientes del Ejército Popular de Corea aniquilaran y vencieran al poderoso enemigo.
En la posguerra planteó un nuevo lineamiento económico de priorizar el desarrollo de la industria pesada y, al mismo tiempo, fomentar la industria ligera y la agricultura e instó al pueblo a continuar su camino de la independencia rechazando manifestaciones dogmáticas y serviles a las grandes potencias.
Cuando se pronunciaba por la integración económica entre países socialistas, algunos obligaron a la RPDC a ser miembro del Consejo de Ayuda Mutua Económica, pero Kim Il Sung persistió firmemente en su idea de construir una economía nacional independiente.
A mediados de la década de 1980, cuando se predominaba la tendencia de “reformas” y “apertura” en países socialistas, el Líder coreano hizo que su país nunca abandonara la posición de independencia y enarbolara más la bandera roja. Por eso Corea socialista podía seguir en pie cuando varios países de igual ideal político cayeron.
Kim Il Sung hizo grandes esfuerzos por la independencia del mundo. Aclaró importantes principios al respecto entre otros el de defender la independencia en la lucha por la paz mundial y lograr la unidad de las fuerzas amantes de la paz del mundo para combatir a las agresoras imperialistas, el de luchar promoviendo la unidad y lograr la unidad mediante la lucha. En ocasión de su encuentro con Mitterrand, entonces jefe del Partido Socialista de Francia que visitó a su país en febrero de 1981, expresó que para prevenir una nueva guerra mundial los países europeos no debían integrar ningún tipo de bloque, sino optar por la independencia y neutralidad y ayudar a los países emergentes para que mantuvieran la soberanía y construyeran un Estado soberano e independiente.
Cuando conversaba con Utsunomiya Tokuma, personalidad política japonesa, precisó que los países y continentes debían mantener la posición independiente para preservar la paz en el mundo y que si la Europa y los países asiáticos fueran independientes y Japón y otras naciones desarrolladas se pronunciaran por la independencia, se lograría la paz universal sin duda alguna y añadió que este era su ideal en función de la paz.
Kim Il Sung dio pleno respaldo a la obra de otras naciones contra el imperialismo y por la independencia.
En el período de la Lucha Armada Antijaponesa para lograr la libertad de Corea ofreció una ayuda activa a la revolución china y defendió con armas a la Unión Soviética. Después de la liberación nacional no escatimó nada para apoyar la lucha antimperialista de otros países.
Su gesto solidario con el pueblo argelino que levantó la antorcha de la lucha armada por la liberación nacional en Africa, conocida entonces por región tenebrosa y colonial, queda inscrito en un capítulo importante de la historia de luchas de liberación nacional en el mundo. Los patriotas argelinos, estimulados por la victoria del pueblo coreano en su Guerra de Liberación de la Patria, fundaron un frente de liberación nacional en agosto de 1954 y emprendieron la lucha armada. Kim Il Sung les envió gran cantidad de alimentos y otros recursos y propuso instituir el Día y Semana de Argelia para expresar la solidaridad con su pueblo. Cuando se creó en septiembre de 1958 el gobierno provisional de la República de Argelia la Corea popular fue el primero en reconocerlo oficialmente y establecer relaciones diplomáticas con él.
Sus muestras de solidaridad desinteresada también se reflejan en el triunfo de las luchas de los pueblos de Angola, Mozambique, Zimbabwe y Namibia contra el colonialismo y racismo, las luchas de pueblos latinoamericanos contra el imperialismo norteamericano y la dictadura proyanqui, las luchas de pueblos árabes contra el imperialismo estadounidense y el sionismo israelí y las luchas de Cuba, Vietnam, Laos, Camboya y otros países contra las agresiones estadounidenses.
La bandera de la independencia que Kim Il Sung enarboló sirve como fuente de fuerza y ánimo para el pueblo coreano que obtiene admirables éxitos en la construcción del socialismo manteniéndose firmemente en la posición de independencia y para otros progresistas que batallan por la independencia a nivel mundial.