sexta-feira, 4 de setembro de 2015

El Presidente Kim Il Sung y la RPDC


El 9 de septiembre de 2015 es el 67 aniversario de la fundación de la República Popular Democrática de Corea.

La historia del desarrollo de este país socialista, soberano, independiente y autodefensivo, es inconcebible al margen de los méritos de Kim Il Sung (1912-1994), Presidente de la RPD de Corea.

Este orientó al país a que mantuviera firmemente la idea y el principio socialistas. Sostenerlos está en defender el interés fundamental del socialismo y llevar constantemente este a la victoria; de renunciarlos se lo llevará a la derrota. La historia del movimiento socialista enseña que la concesión de un paso en la idea y el principio socialistas trae la de los dos y estos dos la de los diez, malográndose, por fin, la causa socialista.

El Presidente dispuso que la República, en cualesquier circunstancias y condiciones, mantuviera con firmeza la idea y el principio socialistas; que el gobierno de la República, en todas sus actividades, defendiera la pureza de la idea Juche y aplicara al pie de la letra la exigencia de esta idea; que la República, a partir de la idea Juche, mantuviera el principio socialista en todas las esferas de la revolución y su construcción y materializara invariablemente su línea revolucionaria, y que la República, de acuerdo con la exigencia de la realidad en desarrollo y con sucesivas creaciones e innovaciones, impulsara los procesos revolucionario y constructivo y aun enfrentándose con iniciativa y presteza al cambio repentino de la situación, no concediera ni un paso en el interés y principio fundamentales del socialismo.

Por eso, la RPD de Corea, desde su fundación hasta la fecha, durante casi 70 años, ni una vez erró en la ideología y el lineamiento y desvió del principio socialista.
Con la política de virtudes, el Presidente preparó un sólido terreno social y político de la RPD de Corea.

Si este terreno es sólido, es probable que el socialismo sea firme y si aquel se desintegra, este se descomponga en un santiamén. La solidez del terreno social y político depende del apoyo y la confianza de las masas populares del que disfruta.

Desde los primeros días de la dirección sobre la construcción socialista, el Presidente practicó una auténtica política a favor del pueblo, la de virtudes. Con el criterio y la posición de que las masas populares son sujeto de la historia, en cada etapa de la revolución y su construcción agrupó a las masas populares como una fuerza revolucionaria y se apoyó en su inagotable fuerza, para impulsar la causa socialista. En Corea el nombre del país y del ejército y también muchos edificios monumentales llevan el término “pueblo”, lo cual es inconcebible al margen de la política del Presidente que hizo del país un socialismo centrado en las masas populares donde la exigencia por la independencia de las personas se ha hecho realidad por completo.

Hoy en este socialismo el pueblo coreano lleva una valiosa y digna vida; todos los miembros de la sociedad forman una gran familia armoniosa, ayudándose y orientándose unos a otros. Se ejecutan políticas a favor del pueblo como la enseñanza obligatoria y la asistencia médica gratuitas y generales y fomentar el bienestar del pueblo deviene el principio supremo de las actividades del Estado.
El Presidente Kim Il Sung, con la dirección sobre la revolución mediante el Songun (priorización de los asuntos militares), preparó sólido terreno militar de la RPD de Corea.

Él que logrando a fuerza del fusil la liberación del país y conduciendo la lucha antimperialista y antiyanqui, se había percatado más profundamente que nadie del significado y la importancia de la fuerza militar, puso gran empeño en la consolidación del terreno militar de la República. Su historia revolucionaria es la de la dirección sobre la revolución mediante el Songun, la de que instauró antes que nada el ejército y se apoyó en este para fundar el partido y el Estado y llevar la causa socialista a la victoria.

Tempranamente presentó una línea de simultanear la construcción económica y la preparación de la defensa nacional y dispuso que la línea militar autodefensiva, cuyo contenido principal es convertir a todo el ejército en un ejército de cuadros y actualizarlo, armar a todo el pueblo y fortificar todo el país al pie de la letra, fuera plasmada, lo cual fue de gran trascendencia para fortalecer la potencial militar de la República en todos sus aspectos. Corea socialista, a finales del siglo pasado, aun ante la concentrada ofensiva antisocialista en ella de los imperialistas que habían lanzado en ocasión del sucesivo desmoronamiento del socialismo en varios países, se mantuvo inalterable, lo cual fue merced al incalculable poderío del Ejército Popular de Corea, pilar de la causa socialista.

La causa de la construcción del país de Kim Il Sung fue heredada por Kim Jong Il, Presidente del Comité de Defensa Nacional de la RPD de Corea y hoy se hereda con éxito por Kim Jong Un, Máximo Dirigente de la RPD de Corea.